El amor no abriga resentimientos.
1. Tú, que fuiste creado por el Amor a semejanza de Sí Mismo, no puedes abrigar resentimientos y conocer tu Ser. Abrigar resentimientos es olvidarte de quien eres. Abrigar resentimientos es verte a ti mismo como un cuerpo. Abrigar resentimientos es permitir que el ego gobierne tu mente y condenar el cuerpo a morir. Quizá aún no hayas comprendido del todo lo que abrigar resentimientos le ocasiona a tu mente. Te hace sentir como si estuvieses enajenado de tu Fuente y fueses diferente de Él. Te hace creer que Él es como aquello en lo que tú piensas que te has convertido, pues nadie puede concebir que su Creador sea diferente de sí mismo.
2. Escindido de tu Ser, el Cual sigue consciente de Su semejanza con Su Creador, tu Ser parece dormir, mientras que la parte de tu mente que teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta. ¿Podría ser todo esto el resultado de abrigar resentimientos? ¡Desde luego que sí! Pues aquel que abriga resentimientos niega haber sido creado por el Amor, y en su sueño de odio, su Creador se ha vuelto algo temible. ¿Quién podría tener sueños de odio y no temer a Dios?
3. Es tan cierto que aquellos que abrigan resentimientos forjarán una nueva definición de Dios de acuerdo con su propia imagen, como que Dios los creó a Semejanza de Sí Mismo y los definió como parte de Él. Es tan cierto que aquellos que abrigan resentimientos sentirán culpabilidad, como que los que perdonan hallarán la paz. Y es igualmente cierto que aquellos que abrigan resentimientos se olvidarán de quienes son, como que los que perdonan lo recordarán.
4. ¿No estarías dispuesto a abandonar tus resentimientos si creyeras que todo esto es cierto? Tal vez crees que no puedes desprenderte de tus resentimientos. Esto, sin embargo, no es sino una cuestión de motivación. Hoy trataremos de ver cómo te sentirías sin ellos. Si lo logras, aunque sea brevemente, jamás volverás a tener problemas de motivación.
5. Comienza la sesión de práctica más larga de hoy escudriñando tu mente en busca de aquellas personas que son objeto de lo que según tú son tus mayores resentimientos. Algunas de ellas serán muy fáciles de identificar. Piensa luego en los resentimientos aparentemente insignificantes que abrigas en contra de aquellas personas a quienes aprecias e incluso crees amar. Muy pronto te darás cuenta de que no hay nadie contra quien no abrigues alguna clase de resentimiento. Esto te ha dejado solo en medio de todo el universo tal como te percibes a ti mismo.
6. Resuélvete ahora a ver a todas esas personas como amigos. Diles a todas ellas, pensando en cada una por separado:
Te consideraré mi amigo, para poder recordar que eres parte de mí y así poder llegar a conocerme a mí mismo.
Pasa el resto de la sesión tratando de imaginarte a ti mismo completamente en paz con todo el mundo y con todo, a salvo en un mundo que te protege y te ama, y al que tú, a tu vez, amas. Siente como la seguridad te rodea, te envuelve y te sustenta. Trata de creer, por muy brevemente que sea, que no hay nada que te pueda causar daño alguno. Al final de la sesión de práctica di para tus adentros:
El amor no abriga resentimientos.
Cuando me desprenda de mis resentimientos sabré que estoy perfectamente a salvo.
Cuando me desprenda de mis resentimientos sabré que estoy perfectamente a salvo.
7. Las sesiones de práctica cortas deben incluir una rápida aplicación de la idea de hoy tal como se indica a continuación, la cual deberá hacerse siempre que surja un pensamiento de resentimiento contra alguien, tanto si esa persona está físicamente presente como si no:
El amor no abriga resentimientos. No traicionaré a mi propio Ser.
Además de eso, repite la idea varias veces por hora de la siguiente manera:
El amor no abriga resentimientos. Quíero despertar a la verdad de mi Ser dejando a un lado todos mis resentimientos y despertando en Él.
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Audio texto Lección 68 Maya Lacuara
Ayuda para la Lección 68, Dr. Kenneth Wapnick
“Viaje a través del Libro de Ejercicios Un Curso de Milagros”
“Viaje a través del Libro de Ejercicios Un Curso de Milagros”
Meditación Leccion 68
Material de apoyo por Jorge Pellicer Lección 68
Ayuda para las lección 68 de Robert Perry y Allen Watson
El amor no abriga resentimientos.
Instrucciones para la práctica
Sentir la profunda sensación de paz y seguridad que procede de no albergar resentimientos. Esto te proporcionará la motivación que necesitas para desprenderte de ellos cada vez más.
Ejercicios más largos:
- Una vez, duración de diez a quince minutos.
- Busca en tu mente a aquellos contra los que guardas serios resentimientos, luego a aquellos contra los que aparentemente guardas resentimientos menores. Date cuenta de que nadie está completamente libre de ellos, y lo solo que esto te ha hecho sentir.
- Decídete a verlos a todos como amigos. Dile a cada uno: “Te consideraré mi amigo, para poder recordar que eres parte de mí y así poder llegar a conocerme a mí mismo”. Date cuenta de la evolución a través de las tres etapas (amigo/ parte de mí/ conocerme a mí mismo). Intenta sentir de verdad cada etapa.
- Durante el resto de la sesión de práctica, piensa en ti mismo estando en paz con un mundo que es verdaderamente tu amigo, un mundo que te ama y te protege, y que tú a cambio amas. Intenta sentir realmente que la seguridad te rodea como un manto, revoloteando a tu alrededor como las alas de un ángel, y sujetándote como una sólida roca debajo de tus pies.
- Termina diciendo: “El amor no abriga resentimientos. Cuando me desprenda de todos mis resentimientos sabré que estoy perfectamente a salvo”.
- Una vez, duración de diez a quince minutos.
- Busca en tu mente a aquellos contra los que guardas serios resentimientos, luego a aquellos contra los que aparentemente guardas resentimientos menores. Date cuenta de que nadie está completamente libre de ellos, y lo solo que esto te ha hecho sentir.
- Decídete a verlos a todos como amigos. Dile a cada uno: “Te consideraré mi amigo, para poder recordar que eres parte de mí y así poder llegar a conocerme a mí mismo”. Date cuenta de la evolución a través de las tres etapas (amigo/ parte de mí/ conocerme a mí mismo). Intenta sentir de verdad cada etapa.
- Durante el resto de la sesión de práctica, piensa en ti mismo estando en paz con un mundo que es verdaderamente tu amigo, un mundo que te ama y te protege, y que tú a cambio amas. Intenta sentir realmente que la seguridad te rodea como un manto, revoloteando a tu alrededor como las alas de un ángel, y sujetándote como una sólida roca debajo de tus pies.
- Termina diciendo: “El amor no abriga resentimientos. Cuando me desprenda de todos mis resentimientos sabré que estoy perfectamente a salvo”.
Recordatorios frecuentes:
- Varias veces (al menos 3 por hora).
- Di: “El amor no abriga resentimientos. Quiero despertar a la verdad de mi Ser dejando a un lado todos los resentimientos y despertando en Él”.
- Varias veces (al menos 3 por hora).
- Di: “El amor no abriga resentimientos. Quiero despertar a la verdad de mi Ser dejando a un lado todos los resentimientos y despertando en Él”.
Respuesta a la tentación:
Siempre que sientas un resentimiento contra alguien.
Rápidamente aplica la idea en esta forma: “El amor no abriga resentimientos. No traicionaré a mi propio Ser”. Por supuesto, la idea es que debido a que tu Ser es Amor, abrigar resentimientos es un acto de traición a tu Ser. Piensa en ello.
Siempre que sientas un resentimiento contra alguien.
Rápidamente aplica la idea en esta forma: “El amor no abriga resentimientos. No traicionaré a mi propio Ser”. Por supuesto, la idea es que debido a que tu Ser es Amor, abrigar resentimientos es un acto de traición a tu Ser. Piensa en ello.
Comentario
Esta lección es una poderosa enseñanza acerca del efecto que abrigar resentimientos tiene en nuestra mente y en nuestra manera de pensar.
Abrigar un resentimiento es desear hacerle daño a alguien; ya sea que lo consideremos así o no, es “tener sueños de odio” (2:5). Alguno de nosotros, quizá la mayoría, a veces lo hemos hecho, literalmente tener sueños de venganza contra alguien que percibimos que nos está haciendo su víctima. Posiblemente, hemos deseado conscientemente que alguien estuviese muerto. Sin embargo, probablemente hemos reprimido la consciencia de tales pensamientos y deliberadamente hemos olvidado que los hemos tenido. No obstante, incluso los resentimientos “pequeños” son lo mismo, sólo que de una manera más suave. Abrigar un resentimiento es sentir que se te ha tratado injustamente, y que el que lo ha hecho se merece ser castigado por obrar mal.
“El amor no abriga resentimientos”. Abrigar un resentimiento es lo opuesto al amor, el amor y los resentimientos no pueden existir juntos. La lección de ayer nos enseñó que “El Amor me creó a semejanza de Sí Mismo”. Entonces, abrigar resentimientos es negar esa verdad, es afirmar que soy algo distinto del amor. No podemos conocer nuestro Ser como Amor si albergamos algún resentimiento porque abrigar resentimientos es justamente lo contrario.
“Quizá no hayas comprendido del todo lo que abrigar resentimientos le ocasiona a tu mente” (1:5). La enseñanza de las siguientes líneas es sustanciosa. Nuestra Fuente es Amor, y estamos creados a semejanza de esa Fuente. Cuando albergamos un resentimiento, parece que somos diferentes de nuestra Fuente, y por lo tanto parece que estamos separados de Él (1:6). Nosotros no somos Amor, y Dios sí lo es, tenemos que estar separados.
Sin embargo, la mente no puede ni siquiera imaginar que una fuente y sus efectos sean totalmente diferentes; por lo tanto, para arreglar este problema de lógica, nuestra mente se imagina a Dios a semejanza de nuestra imaginada imagen de nosotros mismos: “Te hace creer que Él es aquello en lo que tú piensas que te has convertido” (1:7). Pensamos que Dios alberga resentimientos, y tiene sueños de religiones que hablan de “pecadores a manos de un Dios furioso”. Fabricamos una imagen de un dios vengativo y castigador, y nos alejamos aterrorizados de su presencia, temerosos de nuestra propia existencia.
Los efectos de los resentimientos no terminan con desprendernos aparentemente de Dios, haciéndonos diferentes y separados, y luego convertir a Dios en un demonio terrorífico y vengativo. Dentro de nosotros, nuestro propio Ser parece quedarse dormido y así dejar de tomar parte activa, mientras que la parte de nosotros que “teje ilusiones mientras duerme, parece estar despierta” (2:1). Nos olvidamos de nuestro Ser e imaginamos que somos otra cosa, un “ser” mezquino, que alberga resentimientos, enfadado con el mundo.
“¿Podría ser todo esto el resultado de abrigar resentimientos? ¡Desde luego que sí!” (2:2-3). Hemos inventado a un dios semejante a nuestra imagen. Sentimos culpa. Hemos olvidado quién somos. Todo esto es inevitable para todos aquellos que abrigan resentimientos.
No nos hemos dado cuenta del daño que le estamos haciendo a nuestra mente al albergar resentimientos. Por esta razón el Curso nos enseña que el perdón no es algo que hacemos a favor de otros, lo hacemos por nuestro propio bienestar.
Puede parecer imposible abandonar todos los resentimientos, eso dice la lección (4:2). Sin embargo, no es cuestión de que sea posible o imposible, sino únicamente cuestión de motivación. Podemos abandonar cualquier resentimiento, la cuestión es ¿queremos hacerlo? Por eso, esta lección se propone aumentar nuestra motivación pidiéndonos que hagamos un experimento. Básicamente, nos pide “trataremos de ver cómo te sentirías sin ellos” (4:4). La idea es que si podemos sentir lo que es estar sin resentimientos, preferiremos este sentimiento nuevo. Como dice el anuncio de televisión: “Pruébalo, te gustará”. Y una vez que estemos motivados, una vez que queramos abandonar los resentimientos, lo haremos. Nuestra mente tiene todo ese poder.
Fíjate en el uso de las palabras “tratando” y “trata” en el párrafo 6. Aquí estamos haciendo un ejercicio de imaginación. Imagínate estar en paz con todo el mundo. Imagínate sentirte completamente a salvo, rodeado de amor y amando a todos los que te rodean. Imagínate, aunque sólo sea por un instante, que nada puede hacerte daño, que eres invulnerable y estás completamente seguro y, aún más, que no hay nada que quiera hacerte daño aunque pudiese. “Si lo logras, aunque sea brevemente, jamás volverás a tener problemas de motivación” (4:5).
Una vez que pruebes lo que es este estado mental, vas a quererlo. ¡Porque es realmente maravilloso! Vas a desear hacer todo lo que sea necesario para experimentarlo cada vez más y durante más tiempo, hasta que sea para siempre.
Quiero recalcar que la lección de hoy no nos dice “deshazte de todos tus resentimientos”. No está estableciendo una ley ni haciéndonos sentir culpables por tener resentimientos. Simplemente está intentando motivarnos para que queramos abandonarlos; primero al mostrarnos cuánto dolor causan los resentimientos a nuestra mente (daño ilusorio, pero en nuestra experiencia parece real), y luego al dejarnos experimentar cómo se siente una mente sin resentimientos. Nos hace reconocer que albergar resentimientos es una traición, no a Dios ni a nadie más, sino a nosotros mismos como Amor. Los resentimientos nos hacen creer que somos algo que no somos, y que no somos lo que verdaderamente somos.

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Extracción del libro de textos
Hermano, lo único que Él da es vida. Sin embargo, los regalos que crees que tu hermano te ofrece representan los regalos que sueñas que tu Padre te hace a ti. Ve todos los regalos que tu hermano te hace a la luz de la caridad y bondad que se te ofrece. Y no dejes que ningún dolor perturbe tu sueño de profunda gratitud por los regalos que te hace.
